Hace un tiempo soñé que era una super
heroína. Humilde. Pobre. De escasos recursos económicos.
Formaba, junto a otros tres super
héroes un grupo de súper amigos. Nuestros poderes estaban dados por
los cuatro elementos.
Alquilábamos una casa que se caía a
pedazos, pero era nuestro búnker secreto.
Mi poder me lo brindaba una súper alga
gigante con forma de lengua azul que debía estar mantenida en agua
mineral. Pero a mí me quedaban sólo 10 pesos y no me alcanzaría
para mantenerla por mucho tiempo.
Pero ese no era mi único problema:
tenía que correr -como todo héroe- y mi traje tenía unas
alpargatas de yute que se me salían.
El sueño terminaba bastante
tranquilizador. Uno de mis súper amigos me prestaba unas medias para
que las alpargatas quedaran trabadas ahí. Y me grantizaban, entre
todos, que tendría plata para agua mineral, para mantener mi fálica
y erótica alga de los poderes.
Y la verdad es que siempre me gustaron
las películas de súper héroes. Superman y la chica maravilla
estaban en el puesto número 1.
Supongo que tiene que ver con la idea
de que aunque exista “el mal”, siempre hay un ser superior que
todo lo puede para hacer justicia Una idea bien bíblica.
Tengo un leve recuerdo también de la
mujer biónica, y por qué no, moría con Mc Giver. Que más que un
humano parecía un súper poderoso también. El ser que yo
identificaba con mi papá. Que todo lo soluciona con sus
herramientas. (Si, lo sé. Carne de diván).
En fin, el otro día llevamos a todos
nuestros hijos a ver “Los vengadores”. Esta vez me dí cuenta que
lo que más me atraía no era la lucha por el bien, sino el gran
elenco. A saber: Mark Ruffalo es Hulk. Iron Man es Robert Downey Jr.,
Thor no sé quién es pero está que raja la tierra y me ha enseñado
que a mi pequeña hija le gustan así, “musculosos, rubios, de ojos
celestes y achinados”. Capítulo aparte merece el “Capitán
América”(o “súperyanki”). En su escena introductoria está
él. De espaldas, golpeando una bolsa de arena. No pude evitar mirar
su trasero torneado en sus joggins. (Un hombre además, lookeado
retro, lo que lo hace absolutamente “irresistible”)
Al finalizar la película estaba lista
para guiñarle el ojo a mi marido, hacerle una mirada picarona y una
venia de “vamo'al fondo”.
Para mi sorpresa, al relatarle a dos
amigas esta imagen, -tratando de convencerlas que debían,
urgentemente ir al cine a ver esa película “para varones”- en
presencia de sus sendos maridos, estos últimos, los maridos, miraban
boquiabiertos mi relato.
Uno de ellos me dijo:
- No sabía que ustedes se fijaban
en esas cosas!
Conlcluí 2 cosas: o mejor dicho:
reafirmé dos cosas:
La primera es que no tienen ni la menor
idea acerca de qué nos pasa por la cabeza. Qué sentimos, qué
pensamos, qué miramos.
Y la segunda es que lo que vemos, lo
vemos muy distinto.
Y eso explicaría, a su vez, el 90 % de
las discusiones en una pareja heterosexual.
Mi marido no entiende jmuy bien por qué
me voy a enojar, por qué me enojé y mucho menos por qué me
enojaré.
No tiene idea qué ropa regalarme. De
hecho, los primeros regalos de indumentaria se parecían mucho,
muchísimo a la ropa que podría usar Gatúbela. Ajusssstaaado.
Bbbbien ajustado. Lo que dicho sea de paso, me dio una muy gráfica
idea de lo que sí le gusta a él pero que insiste en negar:
-Yo??? qué vi a quién?? qué cosa?
(El nunca, jamás mira un pantalón ajustado, ni un escote. Aunque yo
le diga que miré lo que el estaba mirando...)
-Debe ser que es algo automático
-aduce- Se me van los ojos solos.
Y no. No tienen idea, los hombres.
Fantasean que nos gusta...no sé...oler
la ropa que acabamos de sacar del lavaropas mientras sonreímos y
gozamos?
Si, están convencidos que eso nos mata
de amor. Eso e ir al baño todos los días. El tránsito lento nos
pone de mal humor. Y pareciera que les encanta que sepamos que saben.
Estoy segura que las publicidades están
realizadas por publicistOs. Machos.
Piensan que nos excita que un súper
míster musculoso venga facilitarnos las tareas domésticas.
Y no. No nos gusta eso.
Sería bueno que lo sepan de una vez.
Sería bueno, de hecho, que se enteren
que nosotras, somos las que salvamos al mundo. Escondidas muchas
veces en un alter ego opuesto a lo que somos en verdad.
Creo que mi sueño no estaba alejado de
la realidad. No tengo el lomazo ni el sex appeal de la Scarlet
Johanson interpretando a la Black Widow, pero hago cosas
superpoderosas todos los días.
Como un montón
de mujeres que conozco.
Y me encantan los súper héroes que
salvan al mundo. Bueno, me gusta verles el cuerpo. Enterense.
Las mujeres miramos. Y miramos lo que
ustedes miran también.
Pero la verdad es que a Luisa Lane se
la ve siempre insatisfecha. Su Superman está demasiado ocupado
salvando el planeta.
A qué mujer puede gustarle ver a su
hombre peleando todo el tiempo? Es insoportable. Aunque se sepa que
no puede perder.
Mi súper héroe favorito es sin dudas
un hombre terrenal. Es aquel que pelea por la verdad y la justicia
todos los días trabajando sin super poderes.
Ese que está a mi lado todos los días.
Haciendo malabares a la par mío.
Y aunque a veces la criptonita le
bloquea el cerebro y le impide conectarse con mis sentimientos, me
gusta cuando tiene el súper poder de mirarme y saber qué voy a
pensar.
Ese que no se olvida de llevarme a
volar de vez en cuando y que me tranquiliza para que no me falten
mis 10 pesos para el agua mineral de mi alga del poder.
Ese que me hace sentir que no necesito
ser una superpoderosa, sino solamente lo que puedo y quiero ser.
Después de todo, superhéroe no se
nace. Se hace.
A menos que seas Superman, obvio.
El Actor que actúa de Thor se Llama Chris Hemsworth ;)
ResponderEliminarhttp://es.wikipedia.org/wiki/Chris_Hemsworth