Anoche soñé con Meryl Streep y Tom
Hanks. Son mis dos actores norteamericanos preferidos.
Estaban en Argentina y yo les hablaba y
ellos tenían mucha onda conmigo, nos llevabamos realmente bien. Pero
yo me ponía un poco pesada. Los empezaba a acosar. Quería fotos y
me los quería devorar.
Y no es casual. Estoy cursando el 5to
día de dieta.
Y para
mí, comer, es un placer de los dioses. Es más, la gente que dice:
“para mí, alimentarme es un trámite, una pérdida de tiempo” me
resulta incomprensible
Hace unos años toqué fondo. Estaba
muy mal de la panza.
Así empecé con mi campaña de
desintoxicación hepática: el primer paso fue informarme: leí
bastante material bibliográfico y me comuniqué con un especialista
en nutrición orgánica.
Después, compré un libro llamado:
“Intestinos. Técnicas caseras para una vida saludable”.
Si se trataba de mis intestinos y era casero, no podía estar mal.
Lo leí de principio a fin. Aprendí
como unos bichitos malignos llamados Cándidas, producen una
enfermedad llamada “candidiasis crónica”, y como esa enfermedad
silenciosa es la causante de AB-SO-LU-TA-MEN-TE todos las
enfermedades habida y por haber. Desde la sinusitis hasta el cólon
irritable. Todas.
Entré en pánico. Quería que las
cándidas salieran de mi cuerpo. Quería que mi flora intestinal esté
en equilibrio.
Le conté a mi sicóloga que estaba
haciendo esa dieta. Le hablé sobre cómo mi desequilibrio físico
influía en mi desequilibrio emocional. Y que me urgía cambiar mis
hábitos.
Ella me respondió que la historia de
las cándidas le resultaba un tanto delirante. Pero yo no le hice
caso. Años de escuchar charlas con mis amigas sicólogas me
enseñaron que a ellos, todo, pero todo, les parece delirante. Bueno,
casi todo.
Entonces decidí : voy a desoír a mi
sicóloga por esta vez y seguir adelante.
(Y omití hablar en sesión el asunto
bichitos-que-te-carcomen-el-cuerpo, asumiendo, sí, que era un toque
delirante.)
Mi entonces novio, actual marido,
decidió apoyarme
- Gor...voy a hacer una dieta
macrobiótica
- Una qué..?
- Es una dieta para limpiar los
intestinos...- me puse gatita- la hacés conmigo...?
-....mis intestinos están
limpios..
- Si, doy fe....pero es sólo un
tiempito..
- (refunfuña..) y qué hay que
hacer?
- No comer carne
- (Aquí juro por mis cándidas que la
vena de su cabeza se inflamó más que de costumbre)
- Dejar de comer carne??? yooo???
!! No.
- Pero...amor...
- No.
Aún así, me regaló una licuadora,
una procesadora y una juguera. Me fueron muy utiles hasta el día de
hoy. Y si lo pienso bien, creo que estaba dispuesto a comprarme un
silo de mijo antes que hacer esa dieta conmigo.
Me volví una militante naturista.
Prediqué por todos lados que los alimentos lácteos tienen
antibióticos y eso consumimos en dosis homeopáticas, lo que es
sumamente nocivo para nuestro equilibrio y nuestras defensas. La
carne hace que nuestra flora se putrefacte. Inclusive hablé sobre el
cambio en las heces. Unas heces “sanas” deben flotar, no deben
tener contextura ni muy blanda ni muy dura, y sobre todo, unas heces
sanas no deben tener olor.
Toda una revelación.
Entonces, no sólo prediqué: dejé de
comer lácteos, harinas, carnes y azúcares.
Me acuerdo que no extrañaba la carne.
Pero tenía sueños eróticos con sandwiches de queso en pan
apelmazado, crujiente...el queso se estiraba derretido en mis
dientes...erótico, muy erótico.
Qué comía entonces? - Se preguntaran.
- Comí durante un año. (Si, un año). Semillas y cereales
(porotos, porotos blancos, porotos verdes, porotos aduki, - puedo
seguir nombrando porotos, tal como “Bubba” nombraba camarones en
“Forrest Gump”- garbanzos, quinoa, fibra, mucha fibra soluble...)
Tengo que decir, que mi piel cambió
por completo. Nunca más me salió un granito. Estaba
increíble.Enérgica y saludable.
Ahí andaba yo. Hacía el “number 2”
(si, hombres, las mujeres hacemos cacona) y me levantaba a ver mis
hermosas e inodoras heces. Andaba orgullosa de mis intestinos.
Pero mi vida social se veía un tanto
cohartada. Ir a un asado y llevar mi tofu me daba depresión.
Pero eso no era lo peor. Los sueños
eróticos fueron in crescendo: el
striptease del sandwich de queso era un poroto -y los porotos me
salían por las orejas- comparado con los que vinieron después.
Y además, yo hasta
dejé de salir con un chico porque “no comía de todo”. El comer
de todo te convierte en un ser cultural.
Y bueno, pasó lo
que tenía que pasar. Como Forrest bien dijo: “...y un día, ya
estaba muy cansado de correr y quise volver a casa”
Y me pasó igual.
Estaba bien. Estaba suficiente. Necesitaba volver a casa.
No me acuerdo cuál
fue la primera comida de todas las que vinieron.
Sí sé que cocinar
para mí es un momento único. Es un acto de amor, de entega. Cocinar
y compartir.
Y comer algo
especial me hace vibrar todos los sentidos.
Por eso me
identifiqué tanto con Meryl Strip en “Julie & Julia” cuando
comía ese pescado a la manteca y le daban ganas de llorar...es una
emoción. Es...sublime.
Creo que pocas
personas me entienden. Mi mamá es una de ellas. Y a ella le debo mi
amor a la cocina.
Puedo decir que la
comida naturista no es para mí. Al menos no ahora.
Y también, decir
que si somos lo que comemos, entonces yo soy a veces frugal, a veces
chatarra, a veces natural, a veces una vaca y a veces dulce y
salada. Pero siempre variada y rica.
Con respecto a las
cándidas...
Ahí...bien...que
se yo...
Muy bueno ! divertida forma de contar tu realidad, me identifiqué sobretodo en eso de somos lo que comemos, saludos
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